Muestra libro de meditaciones de Mari Cruz

jueves, 11 de diciembre de 2008

Subida a Ciñana.


Ciñana es el roquedo que domina Navalpino, a sus pies nace el pequeño pueblo del que ahora somos vecinos. Aunque el día era frío, a la tibieza del sol de la tarde nos aventuramos a subir a la cima de Ciñana.
Los caminos, que apenas son transitados por los tractores que van ha labrar las olivas, cada vez se van haciendo mas empinados alcanzando desniveles de casi un 30%.
El paseo discurre entre robles, jaras, encinas, alcornoques, zarzas, y todas suerte de vegetación que en esta época del año viste los mas variados colores, dando al paseo unas vistas relajantes y preciosas.
Las paradas en el camino se hacían obligatorias y cuando la pendiente pico hacia arriba, parte de la expedición tubo que desistir del empeño. Mama y Elisabet volvieron por sus pasos.
Al final, "la cabra hispánica" llego a lo alto y desde allí contemplo lo maravilloso del paisaje.

1 comentario:

natalia dijo...

Que bonito narras las cosas sencillas. Como sepan de tu don en turismo, no te dejan escapar. Dan ganas de irse a Navalpino!
Besos.

Las 7 leyes del éxito, Deepak Chopra